martes, 14 de junio de 2011

VerdaderaMENTE.

Si existe algo absoluto a lo que no podemos renunciar es a la verdad. La verdad es aquello que en cuanto surge, obliga a la mente a desaparecer por completo, esto es porque la mente es el principal opositor de la verdad.

Aceptemos que en todo momento la mente lo quiere saber todo - porque la mente tiene poder sobre todo lo que sabe-. Por lo cual, para nuestra mente no deberían existir los misterios, puesto éstos le incomodan.

Innegable es que a la mente solo le interesan las “verdades subjetivas”. Si profundizamos un poco más, verás que a la mente tampoco le interesa la consciencia. El motivo del consumo de alcohol y drogas por ejemplo, es un esfuerzo constante de la mente por ahogarse en la inconsciencia. La inconsciencia relaja la mente, y evita la verdad.

“Una pregunta” es la mente intentando comprender lo que le está sucediendo. Y lo que le está sucediendo está más allá de su capacidad de comprensión, por eso sentimos miedo,  temblamos,  o estamos preocupados. Por ese mismo motivo somos más grandes que la mente, experimentando muchas cosas que ésta no logra entender, porque la mente es incapaz de comprender nada que no  se reduzca al lenguaje.

Aquello que debe de interesarnos es aquello a lo que se denomina “incognoscible”,  y no hay  forma alguna que lo incognoscible se vuelva parte del conocimiento. Lo incognoscible podemos vivirlo y experimentarlo, más no conocerlo.

Y ante ésta verdad no debemos hacer nada, solo estar inmensamente agradecidos. Mientras el conocimiento nos informa, la gratitud nos trasforma.

Ésta gratitud es una de las cualidades casi perdidas en el hombre de hoy en día: el agradecimiento sin saber el por qué. Estar agradecido a lo desconocido,  a lo que está más allá de la capacidad de la mente.




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